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Por eso, cuando ese larguirucho delantero llamado Éder comenzó a correr en el minuto 109 frente a un sorprendido Koscielny, su hinchada comenzó a ver motivos para detener sus risas. En primer lugar, me ha llamado la atención de la segunda equipación del Oporto (o Porto, que uno no sabe muy bien si está pasado de moda españolizar el nombre). Por poner un pero, que es demasiado oscura y quizá en televisión no se aprecie bien el dibujo. Molesto, Hugo, hermano de CR7, que vivía al lado, ironizó: «Querrán ponerle una estatua». Una vez encontrada, nos damos cuenta de que salen unas declaraciones de Leo negándolo. El equipo perico presentará una camiseta blanca con una gran cruz roja que se cruza justo a la altura del escudo del club. Incluso en una Eurocopa que debería ser recordada como de las peores de siempre. En la era Cristiano, Portugal ha ganado la Eurocopa de 2016, fue finalista de la de 2004 y alcanzó las semifinales de la de 2012 y del Mundial de 2006. Y ganó la primera edición de la Liga de Naciones.

Sirva como ejemplo que en esta Eurocopa ya lleva más goles (cinco) que todos los que marcó en total en cualquiera de sus ocho participaciones anteriores en Mundiales o Eurocopas. Hasta ahora, sólo los mexicanos Carbajal y Márquez, el italiano Buffon y el alemán Matthaus han disputado cinco Mundiales. Y con total seguridad seguirá persiguiendo ese récord al menos hasta el Mundial de Catar del año que viene, donde podría convertirse en el primer futbolista que marca en cinco ediciones de la Copa del Mundo, dejando atrás el récord que comparte con Klose, Seeler y Pelé. Ningún récord parece inalcanzable para Cristiano. Sergio Ramos, que también persigue ese récord absoluto, lleva 180, dos más que Cristiano. Tampoco parece tener una pareja fija en ataque con la que se sincronice bien, aunque Diogo Jota parece haberse asentado y ha hecho buenos números. Aunque su trayectoria fue cayendo en picado a medida que subió la apuesta. Ese escarnio que acostumbró a acompañar durante tanto tiempo a un delantero en el que sólo un perro viejo como Fernando Santos podía creer. «Estoy absolutamente seguro de que marcará ante Hungría», apuesta Fernando Santos, el técnico de la seleção. Puede existir un debate tan amplio como se desee sobre quién es el mejor futbolista de la historia, discusión en la que por supuesto cabe Cristiano Ronaldo.

La morada nada tiene que ver con la que se crió Ronaldo (el nombre viene del mismísimo Ronald Reagan, que reinaba el año en el que nació: 1985) en el escarpado barrio de Santo Antonio, uno de los más humildes de Funchal. Cuando Joseph Blatter se burló de él, en aquella parodia robótica en Oxford, destapó un huracán de goles que le llevó hasta el Balón de Oro de 2014. Ese año ni el mal papel con Portugal en el Campeonato del Mundo (eliminados en la primera fase), le castigó en la pugna por su preciado galardón. Parece como si se hubieran esforzado tanto con la primera que para la segunda hicieron algo para salir del paso. Y, ya con 36 años, su rendimiento con la selección de Portugal no sólo no merma, sino que se sigue incrementando partido a partido. El jugador, de 16 años, se convirtió en el segundo jugador más joven de la historia del Barça en debutar, cuando actuó ante el Betis, y en el más joven de siempre en marcar con el club, gracias a su diana ante Osasuna. Bruno Fernandes, que estaba a un par de meses de cumplir 22 años, un jugador relativamente anónimo para la gran industria, no había querido saber nada de nadie durante el partido.

Había llegado Leo Messi a la final del Mundial, pero el sprint de Cristiano en los últimos meses del año resultó decisivo. Este año presenta una camiseta roja, muy clásica, combinada con pantalón blanco y medias rojas. La tradicional franja roja central se queda este año en franjita, y encima las mangas son granates. Sus puntos fuertes son el regreso del pantalón azul marino y del dorsal en rojo. Llevan una franja vertical de un tono de rojo más oscuro. Pero si se ciñe la evaluación a las Eurocopas, los argumentos para defender una candidatura alternativa a la del delantero portugués escasean. Ahora, la estrella del Real Madrid se encuentra otra vez en semejante escenario: victoria en la Champions y angustias con la selección. Los aficionados del Real Madrid llevaban años reivindicando la presencia de uno de los colores históricos del club, el morado, en los uniformes del equipo. La presentación de los uniformes contó con la presencia de jugadores de ese peculiar deporte. Messi ocupa el octavo puesto en jugadores con más internacionalidades. Es amarilla, en un homenaje a la gran tradición de jugadores brasileños del PSG. Así que este jugador del Atalanta, nacido a escasos 500 metros de la frontera con Holanda, tiene de hecho la doble nacionalidad y Koeman le llegó a llamar para defender los colores de la Orange, se ha tomado su particular venganza con Cristiano.

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